
Después de un viaje largo y tortuoso incluyendo cena en casa de los Errea en Pamplona, llegamos a Gavarnie, nos reunimos con Xabi y Josu, comimos, y comenzamos a caminar entre truenos y chaparrones. Esta es la primera parada.

Con Xabi y Josu nos pusimos al día charlando a base de bien, para recordar viejas historias y comentar detalles casi olvidados por el tiempo.

Poco a poco vamos ganado altura por el valle de ossue, dejando atrás las nubes y las tormentas.

Ya se empieza a ver la parte inferior del Glaciar del Vignemale, y vamos circulando por la morrena de pendiente acusada.

Las vistas son cada vez mas expectaculares bajo el espigon el petit.

Los expedicionarios remontando las eses del camino entre piedras y flores.

Por fin llegamos a Bayssellance, objetivo del primer día. Llegó primero Rosalía que se sentía pletórica.

desde allí ya se ve la cima del Vignemale. Si hubieramos sabido que este era el mejor tiempo que ibamos a tener......

Rosalía con la sección juvenil.

Cena de charleta, que bien podía haberse desarrollado en cualquier "sociedad". Nos tocó el último turno a las 20:30, a pesar de que nos habían dicho que el que no estaba para las 18:30 no cenaba.......

Domingo por la mañana, e iniciamos las ascensión bajando para superar el espolón que baja del petit.

Roberto es una zona de pasar con "atención".

Ya hemos alcanzado el glaciar, nos hemos puesto los crampones y nada mas empezar a caminar nos metemos en una niebla que no nos deja ver nada.

Después de un buen rato por el glaciar llegamos a la base de la pirámide final, entre lluvia, granizo, nieve, rayos y truenos. ¡A que mola!

Empezamos a subir intentando buscar el camino sin rebalarnos por las rocas llenas de nieve. Por lo menos no había mucha gente con lo que solo nos cruzamos con dos franceses y su guía. (No son estos, estos son Roberto y Roberto)

Fermin y Pablo abriendose camino hacia la cima

Y después de un ratito agobiadete Rosalía alcanza la cima y se acerca al monolito que no deja de hacer ruido por la electricidad estática. La verdad es que deba repelús, pensar que nos podía caer un rayo.

Entre el frío, que no se veía nada y el ruido de la electricidad estática, nos hicimos la foto y para abajo.

Descenso de la pirámide final sin ver nada del glaciar.

Aquí Rosalía y Josu aparecen entre la niebla, por el glaciar charla que te charla sobre Bolivia.

Aquí ya desapareció la niebla y los chavales empezaron a disfrutar.

Aigó Aigo.........

Poco a poco vamos bajando hacia el buen tiempo y hacia el punto donde nos tendremos que despedir de Xabi y Josu que tienen que volver a orditzia para currar.

Las ultimas rampas del glaciar.

Rosalía casi al final de la nieve.

Aquí Xabi, en su especialidad reparando una herida a Robert. A pesar de que le insistimos no le puso la grapa que tan felices nos hubiera hecho a todos.......menos a Robert.

Foto de despedida. desde aquí Xabi y Josu se volvieron a Gavarnie por el valle del ossue y nosotros volvimos al refugio de Baysselllance para seguir camino hace Oulettes, en el valle del Gaube.

Pablo en la orquette de ossue delante de la pared norte del Vignemale

El mismo punto que la foto anterior.

Iniciamos el descendo hacia el refugio de Oulettes.

Hacia Francia el tiempo estaba mucho mejor por lo que empezamos a disfrutar de un buen tiempo.

Aquí el conde Juanssel delante de sus propiedades.

Por fin llegamos al regufio y nos quedamos en la terraza admirando una de las mejores vistas del Pirineo. Se vé la cima en la que habíamos estado unas horas antes entre rayos y truenos.

Fotos de familia en la terraza.

Juanma explica una vez mas, la via de la norte del Vignemale a Fermin que le atiende con gran interes.

Los Robertos en la foto del buen recuerdo del día.

Al día siguiente seguimos el descenso. Al fondo se ve el lado de gaube.

El lago con el Vignemale al fondo. Casi no se vé, proque el día volvió a salir malo en las alturas.

Rosalía, Fermin y Pablo se quedaron en el lago mientras los demás inicabamos el largo periplo de recuperación de los coches.

Aquí, al final de la excursión, cerca del parking donde se termina la travesía. Depués solo nos quedaba un poco de autoestop y una vuelta a casa empapada en el gasoil que perdía el coche.
HASTA OTRA.